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Tratamiento de jóvenes y adolescentes

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La adolescencia es una época de rupturas y pérdidas, los padres protectores e idealizados de la infancia se pierden. El adolescente se siente fuera de lugar, las normas que antes se le aplicaban de forma efectiva ya no sirven, irrumpen en él nuevos valores e inquietudes, parece que hay que producirlo todo de nuevol. No todos atraviesan del mismo modo este tiempo.Muchos asumen estos cambios sin grandes aspavientos, ávidos de crecer. Otros se transforman, de la noche a la mañana, en chicos desobedientes, contestones y resulta bastante difícil “torearles”.

No existen criterios educativos preestablecidos que sirvan para todos los hijos, ni consejos profesionales estándar que actúen como “barita mágica” para solventar un problema. Cada familia es distinta como lo es cada uno de los miembros que la integran, en ese sentido veo a diario en la consulta lo efectiva que resulta la atención psicoanalítica en jóvenes problemáticos o desorientados y en padres desesperados por el comportamiento de los mismos. Sólo a través de la educación, la tolerancia, la paciencia es posible un crecimiento saludable. Tampoco hay que olvidar que en este tiempo de la vida se manifiestan en muchos jóvenes procesos patológicos: depresión, ansiedad, enfermedades psicosomáticas, psicosis, anorexia, bulimia, etc. Por lo que no hay que banalizar cuando nuestro hijo o nuestra hija se muestran “trabajosos” en la adolescencia, en muchas ocasiones estos síntomas son la señal de alarma que nos avisa de que algo falla.

Si su hijo o hija es adolescente y presenta alguno de estos problemas NO DUDE EN CONSULTAR CON UN PROFESIONAl:

Problemas con los estudios, comportamientos inadecuados y conductas disruptivas, consumo de estupefacientes, estado de ánimo deprimido, pérdida de relaciones personales, falta de autoestima, falta de proyectos de futuro, etc.

El tratamiento se adaptará a sus posiblidades y necesidades.

TRATAMIENTO DE:

  • Trastornos del aprendizaje.
  • Trastornos de la comunicación.
    • Tartamudeo
    • Vergüenza.
    • Inhibición.
    • Timidez.
  • Trastorno del desarrollo
    • Autismo.
  • Problemas de atención y comportamiento.
    • Hiperactividad
    • Personalidad Impulsiva.
    • Problemas de integración.
  • Trastornos de tics.
  • Dificultad de control de esfínteres.
    • Enuresis.
  • Trastorno de ansiedad por separación
  • Ante guardería y colegio.
  • Ante separación y divorcio de los padres.
  • Problemas de concentración en los estudios.

Si su hijo o hija han manifiestado algún cambio que le preocupe, no dude en consultarnos.

TODO SE TIÑÓ DE NEGRO. SUICIDIO JUVENIL.

Otra vez una inesperada muerte ha teñido de negro la vida de una familia. Una joven de 17 años desaparecida días atrás, ha aparecido muerta en una pista forestal, no muy lejos de su casa. Las especulaciones no se hacen esperar, asesinato, muerte violenta, suicidio…La autopsia descarta la intervención de otras personas y sospecha que el fallecimiento se ha producido por la ingesta de barbitúricos. La familia, desecha en dolor, no se explica lo ocurrido. “Era una chica normal”.


La mayoría de las veces el suicidio sorprende a los más allegados de la víctima, si deja huellas, en forma de cartas, despedidas, etc. se encuentran después del fallecimiento o del intento fallido de poner fin a su vida. Cuando una persona está decidida a quitarse la vida, es muy difícil impedírselo, sobre todo porque no avisa de forma directa. Es un asunto este muy desagradable y doloroso, pues suele afectar a personas, aparentemente, sanas, a las que la vida no les va del todo mal, pero que esconden tras esa apariencia de normalidad o mera tristeza, una grave enfermedad como es la depresión.


No es la primera vez que alertamos de la importancia de detectar y tratar esta patología, que se disfraza detrás de malestares orgánicos, disminución de la capacidad de obtener placer, pérdida del apetito, abandono de las relaciones sociales, abandono o despido laboral provocado por el propio sujeto, directa o indirectamente, etc. Con esto vengo a decirles que no se diagnostica a un deprimido porque este diga: “estoy triste”, “qué deprimido estoy”, “tengo ganas de morirme”, etc. Eso nos pasa a casi todos en algún momento de la vida y eso no quiere decir que estemos pasando por una depresión.


Esta enfermedad es como una sombra gris que se posa sobre la persona, que le aleja de los gustos y las personas que, hasta ese momento, le generaban interés. Le va generando una sensación de que la vida no merece la pena y suelen dirigirse reproches a sí mismos que no corresponden, exactamente, a sus cualidades personales. Es como si hubieran sido defraudados por algo o por alguien y no pueden soportarlo. Se les cayó un ideal y no pueden establecer uno nuevo.


Las cifras de depresión en la población son altas, es una de las enfermedades psíquicas de mayor prevalencia, pero también una de las que no siempre es adecuadamente tratada. Muchas veces se les tacha de caprichosos. Se les intenta convencer de que salgan, de que disfruten. Ellos no pueden. Es fundamental un buen diagnóstico y acudir cuanto antes a tratamiento. La depresión es una de las patologías que responde antes y mejor al tratamiento psicoanalítico. Pero cuando los pacientes acuden tras años y años de enfermedad, esta ya forma parte de la propia personalidad del sujeto y la resistencia al cambio es mucho mayor. Para que entiendan, si al principio la enfermedad se reconoce como algo ajeno y molesto, con los años la enfermedad forma parte de la vida de la persona, y lucha tenazmente contra todo tratamiento que intente modificarlo.
Nunca es tarde si la dicha es buena, pero hay que actuar cuanto antes, porque el paciente corre grave peligro. Es triste que una joven como esta haya puesto fin a su vida, cegando toda posibilidad de futuro para ella. Un paso a tiempo le hubiera ayudado a superar su tristeza y ahora no estaríamos lamentándonos. A ella ya no la podemos ayudar, a las muchas personas deprimidas sí que podemos ayudarlas a VIVIR.

 

LOS JÓVENES Y LAS DROGAS

Atarán nuestras manos

y taparán nuestra boca

con alguna droga,

más bien barata.

Querrán atemperar nuestros sentidos,

nada lograrán .

Manuel Menassa, Juventud Grupo Cero

Ser joven hoy en día parece estar asociado a ciertas tendencias: alcohol, drogas, nocturnidad, falta de interés en el futuro, dinero fácil, promiscuidad sexual, etc. Si los jóvenes que se corresponden a este prejuicio han de ser el futuro de nuestra sociedad, podríamos echarnos a temblar. Sin embargo, el Psicoanálisis nos permite un instrumento de lectura de la realidad que no se deja influir por ninguna moral o fachada.

A lo largo de la historia de la Humanidad han existido diversas sustancias que el ser humano ha utilizado por sus efectos narcotizantes o euforizantes, queriendo experimentar con ellas diversas sensaciones que le alejaran de una pobre realidad cotidiana. No todos los individuos, sin embargo, las han utilizado ni en todos han producido los mismos efectos, con lo que quiero dar a entender que el poder no está en la droga, sino en lo que hagamos con ella.

Muchos artistas, escritores, pensadores han utilizado sustancias de este tipo y no por ello han dejado de ser importantes personalidades en su campo, ni sus ideas se han distorsionado. Otros, en cambio, sí nos muestran un aparente poder de las drogas que acarrea enfermedad, miseria, decrepitud. Podemos imaginarnos los heroinómanos que años atrás encontrábamos en muchas calles, con aspecto deteriorado y que reflejaban generaciones perdidas.

Hoy en día otras drogas y sustancias están de moda, y podríamos pensar que no tomarlas estuviera fuera de onda, según muchos. Escuchamos quienes dicen que “todo el mundo se droga”, “es lo que hay”, “no encuentro a nadie que no se drogue”. Excusas que sirven para seguir manteniéndose en esa peligrosa relación.

No todo el que ha tenido oportunidad de tomar alcohol, cocaína, tabaco… contrae por ello una adicción. Droga puede ser cualquier cosa: el vino, la familia, el sexo, la religión, el amor, el trabajo, la patria, el dolor, el dinero, la madre y … también la cocaína. El sujeto se escapa así de plantearse su vida, su futuro. Se aparta de las interrupciones, sobresaltos, variaciones de la propia vida, esperando alcanzar siempre el mismo goce.

Unos buscarán la droga para potenciarse intelectualmente, otros laboralmente, otros creativamente, otros sexualmente, etc. Lo que no saben es que la adicción es una forma de establecer vínculos sociales alrededor del nombre droga, esto sucede porque le está faltando un proyecto de vida personal.

No es bueno dejar tu futuro en manos de nadie, pero mucho menos en manos de ninguna sustancia que, más que permitirte o impedirte nada, puede hacerte pensar que tu bienestar o placer dependen de ella. Son muchas las personas que dicen que las relaciones sexuales son mejores con drogas, que se divierten cuando se drogan, que con el “puntillo” se ponen graciosos.

Como psicoanalista les diré que la posibilidad de divertirse depende de la plasticidad de los intereses. Si soy una persona sana, puedo interesarme por cosas diversas, puedo bromear, jugar con las palabras, combinarlas, dejarme sorprender. El buen sexo es aquel que no controlo, aquel que no busco y, sin embargo, encuentro con la persona adecuada en el momento adecuado. Es el encuentro entre dos seres diferentes, que dan y obtienen placer, sin pedir nada a cambio.

Parece que existe un interés general en mostrarnos una juventud sin ideas, sin futuro ni proyectos, que se esconde del crecimiento. Sin embargo, yo conozco una juventud que escribe, pinta, hace cine, se divierte, habla, juega, ama, trabaja, estudia, se interesa por la vida y se ocupa de su futuro. Yo conozco una juventud que vive de otra forma, descubre el amor a las diferencias, tolera el error porque le sirve para seguir creciendo, acepta tener mayores y permite que otros vengan tras de él. Conozco a personas que se dejan ayudar para, algún día, poder entregar al mundo los frutos de su inteligencia y que otros se beneficien.

Esa juventud anida en cada uno de nosotros y sólo espera que seamos capaces de darle su lugar. Muchos eligen ser estúpidos, enfermos, drogadictos, pobres o torpes para fastidiar a sus familiares o amigos. No es fácil dar a tu familia un ser inteligente, trabajador, con dinero y, encima entregarte al mundo, alejarte de esas personas que son tus primeros amores.

La misma energía psíquica implica el triunfo que el fracaso, pero lógicamente los resultados son muy distintos. Renunciemos a taparnos la boca, los ojos, los oídos con ninguna droga. Démosle al mundo nuestra inteligencia, nuestras palabras y creaciones. Mezclémonos con otros seres humanos. Abandonemos la certidumbre de la droga y sumerjámonos en la incertidumbre de la vida. La salud está en el camino del deseo.

Si su hijo o hija han manifiestado algún cambio que le preocupe, no dude en consultarnos.

 

¿SER JOVEN ES UN PELIGRO?

Los datos impactan: cuatro jóvenes mueren cada día en accidentes de tráfico en España. Según las conclusiones de un informe elaborado por un comité de expertos, creado a iniciativa de la Fundación RACC Automóvil Club, los choques en la carretera son la primera causa de fallecimiento entre los 15 y los 29 años.

Parece que ser joven en el siglo XXI es bastante peligroso, si no tomamos drogas, estamos de botellón, si no en paro, las enfermedades de transmisión sexual son otro riesgo que apela a nuestra responsabilidad. Los extremismos quieren conquistarnos y aprovechar nuestras fuerzas. La sociedad consumista nos vende el oro y el moro, pero sólo en su propio beneficio, sin importarles si nos hacemos adictos a los móviles, compradores compulsivos o fashion victim.

Deberíamos reflexionar sobre la facilidad que tiene nuestra sociedad para “tirar personas”, me refiero a que tenemos que darnos cuenta de que nadie se va a ocupar de que nos vaya bien, de nuestra educación, nuestra salud. Ayer mismo, en una concejalía de asuntos sociales observaba a las personas que acudían al mismo, ¡todo problemas! Con las drogas, personas solicitando vivienda, embarazos no deseados, etc. A pesar de la gran labor de los profesionales, mi conclusión fue que o se ocupa uno mismo de educarse, de hacerse trabajador y de cuidar su salud y su economía, o el mundo te tira a un rincóndonde nadie te va a venir a sacar.

Como nos muestran los datos, muchos jóvenes mueren en las carreteras, existen campañas preventivas, anuncios de televisión, tu propia madre te dice “hijo, no corras”. Pero luego se sigue bebiendo alcohol y conduciendo, se exceden las velocidades permitidas, de la agresividad al volante, ya ni hablemos. Muchos, estoy segura, eligen no seguir viviendo, ¿para qué seguir en este mundo como están las cosas? Un descuido al volante y al otro barrio. Y es que no es desdeñable el número de muertes que se producen por suicidio, más muertos que los que fallecen en conflictos armados anualmente. Cuando hablamos de suicido, hay que decir que hay muchas maneras de suicidarse, una de ellas es a través de accidentes de tráfico, una gran parte de ellos están en relación con la depresión. Además, la mayor parte de los enfermos depresivos que llegan al suicidio comprenden una franja de edad entre 15 y 34 años. Muy jóvenes, como vemos.

Consciente o no de lo que uno hace, son tantas las conductas que realizamos en nuestro propio perjuicio que los profesionales nos vemos en el compromiso de apelar al deseo de vivir. Muchas personas están deprimidas, desilusionadas, sin ambiciones, pero eso mismo se puede transformar en ilusiones, deseos, capacidad de transformar la realidad. Las energías existen, falta encauzarlas. El psicoanálisis ayuda a las personas a dar nuevos caminos a dichas energías, la muerte tendrá que venir, pero a su momento.

La vida es bella, jóvenes o no tan jóvenes, podemos disfrutar de la responsabilidad, el compromiso, el aprendizaje, el trabajo, el amor, etc. Porque si miro las cosas con deseo, hasta “la bestia” tiene su belleza.

Si su hijo o hija han manifiestado algún cambio que le preocupe, no dude en consultarnos.

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