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Tratamiento de la Depresión

 

Muchos pasan la depresión sin siquiera saberlo. Pero la notan. La depresión afecta en España a cuatro millones de personas, casi el 10% de la población, cifra que asciende hasta 120 millones en el mundo.

Según un estudio realizado por profesionales del mundo de la psiquiatría, muchos de los sujetos que padecen un trastorno depresivo, acuden al médico con quejas somáticas, o cuadros mixtos de depresión y ansiedad, o incluso con quejas inespecíficas, lo que hace que la patología sea incorrectamente diagnosticada e inadecuadamente tratada.

El 70% de los pacientes deprimidos son menores de 45 años.

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Síntomas de la depresión

Tristeza, ánimo bajo, ideas relacionadas con la muerte, pérdida de peso, del sueño, falta de apetito sexual... Los síntomas que se desarrollan bajo una depresión son variados. El melancólico, en su forma extrema, puede incluso llegar al suicidio. 

  • Tristeza prolongada o ataque de llanto sin explicación

  • Cambios importantes en los hábitos alimenticios y de sueño

  • Irritabilidad, enojo, preocupación, agitación y ansiedad

  • Pesimismo e indiferencia

  • Pérdida de la energía y letargo persistente

  • Sentimientos de culpa y baja autoestima

  • Incapacidad para concentrarse e indecisión

  • Incapacidad para disfrutar intereses anteriores y aislamiento social

  • Achaques y dolores inexplicables

  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

 

¿Está usted deprimido/a?

Muchos se preguntan cómo saber si estoy deprimido o deprimida. ¿Es una mala racha? ¿Se me pasará? ¿Cómo puedo saber si este malestar es la manifestación de una depresión?

En primer lugar hacerse la pregunta ya indica que usted nos e encuentra bien, algo ha pasado. Ningún deprimido dice "estoy deprimido", pero sí experimenta cambios en su estado de ánimo, ya no experimenta el mismo placer con las cosas que antes le gustaban, no es capaz de amar, de disfrutar. Habla mal de sí mismo. Se realiza autorreproches.

 

Mujer y depresión

Las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombres de sufrir depresión. La prevalencia de vida de la depresión mayor es del 24% en mujeres y 15% en hombres. Una de cada cuatro mujeres experimentará depresión clínica en su vida. Los cambios en la vida y los cambios hormonales asociados con la mestruación, embarazo, aborto, período postparto y menopausia, pueden contribuir o ser factores detonantes de la depresión.

 

¿Cuándo es necesario tratar una depresión?

La Depresión es una enfermedad muy grave pero que sólo se trata el 25% de los casos. Sería la segunda causa de discapacidad en Europa en el año 2020 y está detrás del 60% de los suicidios. Es una enfermedad que tiene que tratarse desde sus estamos más leves hasta los más graves. No en vano, desde sus primeros síntomas puede atajarse con mayor rapidez y efectividad y con una mejor afectación de la vida del paciente.

Existe, sin embargo, todavía un gran desconocimiento entre las personas al respecto de las enfermedades psíquicas, aún son consideradas un capricho, debilidad del carácter, un estado pasajero... Nada más lejos de la realidad. Nadie se deprime por un capricho. Una cosa es decir "estoy deprimido, estoy triste" y otra muy distinta es estar deprimido.

 

¿Tratamiento farmacológico de la depresión?

Los pacientes tratados, farmacológicamente, de un episodio depresivo pierden una media de 33 días de trabajo, mientras que los pacientes que no reciben ningún tipo de tratamientopierden casi el doble, 60 días.

El tratamiento psicoanalítico reduce estas cifras, probablemente, a cero. Un sujeto deprimido en tratamiento psicoanalítico podrá seguir su vida normal produciéndose mejoría desde el primer día de tratamiento.

 

Depresión infantil

Uno de cada 33 niños y uno de cada 8 adolescentes sufren de depresión. Si su hijo presenta cinco o más síntomas por al menos dos semanas o si éstos interfieren con sus actividades cotidianas (por ejemplo, ir a clases o jugar con sus amigos), entonces es posible que su hijo esté clínicamente depresivo. Otros síntomas de advertencia de la depresión infantil incluyen dolores de cabeza, fracaso escolar, desgana, ausencias escolares frecuentes, aislamiento social y conducta imprudente.  

Si usted considera que su hijo sufre de depresión, solicite una consulta con un especialista. Las investigaciones ahora indican que un diagnóstico y tratamiento temprano, podrían disminuir los futuros episodios depresivos.

 

¿Cómo puedo ayudar a un amigo o familiar que sufre de depresión?

A menudo, las personas que sufren de depresión no reconocen que manifiestan los síntomas. Lo más importante que alguien puede hacer por una persona que sufre de depresión, es ayudarle a que reciba un diagnóstico apropiado y un tratamiento efectivo. Esto puede implicar ayudar a la persona a encontrar un terapeuta y concertar su primera cita. Asimismo, usted puede acompañar a la persona a su primera cita.

No realice la función de terapeuta o intente dar respuestas a las preocupaciones de la persona.

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Es una enfermedad muy grave, pero TIENE TRATAMIENTO. Es una de las patologías que mejor y más rápido responde al tratamiento psicoanalítico. Es fundamental acudir a tiempo para evitar graves trastornos en la vida personal y laboral del paciente.

 

DEPARTAMENTO DE CLÍNICA GRUPO CERO:

LA DEPRESIÓN EN RELACIÓN CON LAS ENFERMEDADES ORGÁNICAS

En la depresión enmascarada (aquella que debuta con síntomas somáticos o corporales) los síntomas que se presentan en forma habitual sondolores físicos que suelen ser erráticos y que suelen tener una respuesta caprichosa a los analgésicos administrados.
Las perturbaciones de los aparatos cardiovascular y respiratorio son frecuentes: alteraciones de la presión arterial, dolor torácico o arritmias, asimismo los problemas gastrointestinales como constipación o diarrea.


Cualquiera de estas manifestaciones físicas llevan al paciente a recorrer las consultas médicas, sometiéndose a estudios clínicos con diferentes especialistas, sin encontrar por parte del facultativo causas orgánicas que originen el malestar. En estos casos el diagnóstico de depresión habitualmente es tardío, debido al enmascaramiento de la misma.


La depresión, no se expresa siempre de manera clara, con los síntomas clásicos de insomnio, falta de apetito, tendencia al llanto, autorreproches, etc, sino que a veces, l síntomas en el cuerpo, como palpitaciones, sensación de falta de aire, dolores en el pecho,  etc, que generalmente son considerados síntomas equivalentes del ataque de angustia, pueden ser señal de una depresión. Freud describió a este respecto lo que llamó melancolía ansiosa.


Así mismo, una frigidez o una impotencia pueden ser señal de una depresión, porque en estos pacientes hay una anestesia física: no sienten nada más que dolor psíquico.
Algunas enfermedades orgánicas, como la aterosclerosis, pueden ser también señales de una depresión.


Para hablar de la relación entre la depresión y enfermedades físicas antes debemos saber ¿qué es una depresión y cómo se reconoce a una persona deprimida?


La depresión es un estado, que se caracteriza por una pérdida de interés por el mundo exterior: al paciente con depresión, las cosas que le proporcionaban placer, dejan de resultarle placenteras. No tiene ganas de comer, le cuesta conciliar el sueño y lo más característico es que se dirige constantemente autorreproches, pierde el pudor de criticarse delante de todo el mundo, dice frases como: soy un desastre, no sirvo para nada…. 


La Organización Mundial de la Salud (OMS) relaciona la depresión con determinadas enfermedades físicas, en su Informe sobre la salud en el mundo del año 2001, señala que la salud psíquica (nuestros  pensamientos, sentimientos, emociones, preocupaciones…) influyen directamente sobre nuestra salud física. 


Se ha demostrado, por ejemplo, que la ansiedad y la depresión ponen en marcha una cadena de alteraciones de las funciones endocrinas y de nuestro sistema inmune, que es el sistema que se encarga de la protección de nuestro organismo, son nuestras defensas. Al disminuir “las defensas”, aumenta la propensión a diversas enfermedades orgánicas. Es evidente que los trastornos mentales desempeñan un papel importante en la depresión del sistema inmunitario,  y por tanto, facilitan la aparición de ciertas enfermedades y la muerte prematura.


Podríamos pensar que previniendo la depresión se podría prevenir el desarrollo de estas enfermedades, ya que a lo largo de los últimos 20 años, la medicina ha hecho acopio de datos que demuestran la íntima conexión existente entre la salud mental y la salud física. Las investigaciones han demostrado, por ejemplo, que las mujeres con cáncer de mama avanzado que participan en una terapia grupal de apoyo viven significativamente más que las que no intervienen en este tipo de actividad (Spiegel). 


La depresión psíquica, la depresión del estado de ánimo, no sólo produce enfermedad porque afecte al sistema inmune, produciendo lo que se llama una inmunodepresión, y como hemos dicho antes, nuestro sistema inmune nos defiende de infecciones, pero también hace desaparecer células propias mutadas, que podrían dar origen  a un cáncer. 
Además de por esta vía de alteración del sistema inmune, cuando una persona está deprimida, deja de cuidarse. A veces engorda muchos kilos, deja de hacer ejercicio físico, fuma, mantiene relaciones sexuales de riesgo, conduce de manera temeraria o no cumple los tratamientos médicos, esta también es una manera de irse suicidando poco a poco.


Tratando la depresión, se pueden prevenir muchas enfermedades orgánicas. Primero tendríamos que explicar someramente cómo se produce la depresión, para entender después cómo se trata. Toda depresión se produce ante una pérdida, la pérdida no tiene que ser necesariamente de un familiar o una persona querida, puede ser de un ideal. La pérdida siempre es inconsciente: a veces la persona no sabe lo que ha perdido (sobre todo cuando se trata de un ideal), y otras veces,  aunque sepa a quién he perdido: por ejemplo, un familiar querido, no sabe lo que con ello ha perdido: es decir, no sabe lo que el otro significaba para él.


¿Sabían ustedes que las enfermedades mentales son la causa del 50% de las discapacidad, es decir, de los impedimentos para trabajar y desarrollar una vida normal.
La depresión grave ocupa el quinto lugar entre las diez causas principales de enfermedad. Y se presume que de aquí a 2020 pasará a ocupar el segundo lugar. Pero además, como decíamos, la depresión es la causa de enfermedades físicas. Pero ¿a qué enfermedades físicas puede predisponer una depresión?


Las enfermedades del corazón, el infarto, la angina de pecho. Otra de las enfermedades que pueden estar precedidas de depresión es el cáncer, que es una enfermedad grave, potencialmente mortal. Como hemos dicho antes, la depresión se asocia a una inmunodepresión, es decir, a una disminución de la función del sistema inmune, y el sistema inmune es fundamental en la vigilancia contra el cáncer.


Pero no hace falta llegar a enfermedades tan graves, cuando una persona está deprimida, es más propensa a las infecciones, a los catarros, las gripes, etc. 


El psicoanálisis es hoy por hoy, el arma más eficaz de la que disponemos para el tratamiento de la depresión, tratando la depresión, se evitaría el desarrollo de un número importante de enfermedades orgánicas, algunas de ellas muy graves.

PARA LEER

TODO SE TIÑÓ DE NEGRO
Otra vez una inesperada muerte ha teñido de negro la vida de una familia. Una joven de 17 años desaparecida días atrás, ha aparecido muerta en una pista forestal, no muy lejos de su casa. Las especulaciones no se hacen esperar, asesinato, muerte violenta, suicidio…La autopsia descarta la intervención de otras personas y sospecha que el fallecimiento se ha producido por la ingesta de barbitúricos. La familia, desecha en dolor, no se explica lo ocurrido. “Era una chica normal”.


La mayoría de las veces el suicidio sorprende a los más allegados de la víctima, si deja huellas, en forma de cartas, despedidas, etc. se encuentran después del fallecimiento o del intento fallido de poner fin a su vida. Cuando una persona está decidida a quitarse la vida, es muy difícil impedírselo, sobre todo porque no avisa de forma directa. Es un asunto este muy desagradable y doloroso, pues suele afectar a personas, aparentemente, sanas, a las que la vida no les va del todo mal, pero que esconden tras esa apariencia de normalidad o mera tristeza, una grave enfermedad como es la depresión.


No es la primera vez que alertamos de la importancia de detectar y tratar esta patología, que se disfraza detrás de malestares orgánicos, disminución de la capacidad de obtener placer, pérdida del apetito, abandono de las relaciones sociales, abandono o despido laboral provocado por el propio sujeto, directa o indirectamente, etc. Con esto vengo a decirles que no se diagnostica a un deprimido porque este diga: “estoy triste”, “qué deprimido estoy”, “tengo ganas de morirme”, etc. Eso nos pasa a casi todos en algún momento de la vida y eso no quiere decir que estemos pasando por una depresión.


Esta enfermedad es como una sombra gris que se posa sobre la persona, que le aleja de los gustos y las personas que, hasta ese momento, le generaban interés. Le va generando una sensación de que la vida no merece la pena y suelen dirigirse reproches a sí mismos que no corresponden, exactamente, a sus cualidades personales. Es como si hubieran sido defraudados por algo o por alguien y no pueden soportarlo. Se les cayó un ideal y no pueden establecer uno nuevo.


Las cifras de depresión en la población son altas, es una de las enfermedades psíquicas de mayor prevalencia, pero también una de las que no siempre es adecuadamente tratada. Muchas veces se les tacha de caprichosos. Se les intenta convencer de que salgan, de que disfruten. Ellos no pueden. Es fundamental un buen diagnóstico y acudir cuanto antes a tratamiento. La depresión es una de las patologías que responde antes y mejor al tratamiento psicoanalítico. Pero cuando los pacientes acuden tras años y años de enfermedad, esta ya forma parte de la propia personalidad del sujeto y la resistencia al cambio es mucho mayor. Para que entiendan, si al principio la enfermedad se reconoce como algo ajeno y molesto, con los años la enfermedad forma parte de la vida de la persona, y lucha tenazmente contra todo tratamiento que intente modificarlo.
Nunca es tarde si la dicha es buena, pero hay que actuar cuanto antes, porque el paciente corre grave peligro. Es triste que una joven como esta haya puesto fin a su vida, cegando toda posibilidad de futuro para ella. Un paso a tiempo le hubiera ayudado a superar su tristeza y ahora no estaríamos lamentándonos. A ella ya no la podemos ayudar, a las muchas personas deprimidas sí que podemos ayudarlas a VIVIR.

 

 

¿CÓMO, CUÁNDO, DÓNDE?

Todo tratamiento necesita un tiempo para producir efectos, es necesaria también la implicación y cierta dosis de confianza por parte del paciente, la impaciencia es uno de los peligros que habrá que vencer.

El Psicoanálisis es muy eficaz, usted tiene que poner un poco de su parte. Existen varias modalidades:  

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